Triste. Como el perro en la autopista, como una tortuga con prisa, como una monja en un burdel. Sola. Como cuando él se fue, como cuando no me rozan sus labios. Hoy me he vuelto a ver absurda, como un domingo por la tarde, como las balas por el aire, como el puto despertador. Inútil, como los besos que no diste, como un cuerpo que se viste cuando me desnudo yo. Como un borracho en el desierto, como una princesa en el metro, como un reo sin voz. Como una navidad sin techo, como un delfín en el mar muerto, como la lágrima que moja tu colchón. Vacía, como el corazón del rico, como el bolsillo del mendigo, como los besos de alquiler. Confusa, como una noche sin abrigo, como las frases que ya no te escribo para que vuelvas otra vez.
domingo, 20 de febrero de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
En la otra versión de su vida, sé que era más feliz
Tú creías que podíamos ser decentes en tiempos indecentes. Pero te equivocabas. El mundo es cruel, y la única ética en un mundo cruel, es el azar. Yo siempre he creído que el dolor que no encuentra palabras para ser expresado es el más cruel, hondo e injusto. Pero quiero que me cuentes todo. Escribe con detalle, garabatea en un cuaderno, envíame un e-mail. No importa, pero yo quiero saber todo. Aunque me duela.
Y, ¿qué hacer con todo lo que tengo dentro? Un millón de miradas, multitud de sonrisas, tantos besos como estrellas hay en cielo, infinidad de caricias, te quiero y cosas bonitas que solo puedo sentir hacia una persona, esa persona que es capaz de hacerme feliz, de hacer que me sienta la persona más especial del mundo o la más tonta también, de hacer que mi sonrisa vaya de oreja a oreja o que desaparezca en cero coma, de llevarme a la luna o hacer que me esmorre contra el suelo.
Lo seguiré pensando, mientras me cuentas cómo te trata la vida. A la vez, daré gracias por ser como soy, orgullosa y desconfiada, a la par que frágil.
jueves, 17 de febrero de 2011
Te conseguí la luz del sol a medianoche y el número después del infinito, e instalé la Osa Mayor en tu cabecero de la cama. Y tú seguías ahí como si nada; endulcé el agua del mar para tu sed, te alquilé un cuarto menguante de la luna, Y como buena perdedora busqué en la cama las cosas que el amor no resolvía. Y cómo duele.
martes, 15 de febrero de 2011
No hay mas ciego que el que no quiere ver.
Porqué seguir pensando en ti cada día desde que se apaga el despertador hasta las 3 o 4 de la mañana es igual de suicida que tirarse por paracaidas sin paracaidas,igual de loco que conducir un Ford Fiesta a 200 por hora y estrellarse contra una pared escuchando cualquier canción de Marea..no se si me explico .
viernes, 11 de febrero de 2011
Que no te olvidaría ni con mil kilos de amnesia.
Mis sentidos siguen intactos o eso quiero creer. Mi nombre dejó de ser un misterio para tu boca. De acuerdo que quizá, me haya dejado la piel llegando hasta ti; me haya dejado la voz, las lágrimas, y cientos de caricias que me regalaban por mi cara bonita. Y quiero creer que todo este camino, ha valido la pena y que aunque haya pasado todo eso, mis sentidos siguen intactos. Sigo siendo capaz de sentirme a mí misma. Me sube por el cuello un escalofrío cuando pienso que llevo dos días sin verte, sólo dos días y ya tengo miedo de volverme loca. He aprendido a andar sobre la marcha, a entenderte cuando cualquiera no lo haría. A tampoco poner condiciones, y que vengas y te vayas sin porqués, una y otra vez. No puedo quejarme, no me has prometido nada nunca. Que vengan los besos y lo que nadie se atreve a decir, que venga el silencio en mi playa vacía, los domingos a las 10 y hasta mis ganas de verte un rato, sin querer acostumbrarme.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Una bala perdida hecha a mi medida.
Es como si estrujara mi cerebro. Como si lo sacara con los dientes rasgando mi propia piel y lo sostuviese en mis manos, y lo estrujara, apretara y arrugara de un lado a otro como se arruga un trapo. Es casi lo que tú haces conmigo. Me exprimes, me lo sacas todo, me haces zumo, me bebes y tiras lo que sobra. Me vomitas, me vomitas cuando ya no necesitas más, me vomitas cuando consigues lo que quieres, me vomitas cuando empiezas a no echarme de menos. Temo continuar enganchada a ti como una grapadora engancha dos hojas, como un imperdible engancha dos trapos, como un hilo engancha un bolsillo a una prenda cualquiera. No quiero ser tu bolsillo de usar y tirar, no quiero ser tu parche que puedas arrancarte cuando te canses, no quiero ser tu teléfono viejo que arrojes a la basura cuando alguien te regale uno mejor, o cuando ya no funcione. Es como una mujer a punto de lanzarse al vacío un domingo de mierda, como un hombre estafado y rabioso rompiendo un contrato falso, como un niño desolado, triste, esperando en la puerta del colegio a que alguien le recoja.
martes, 1 de febrero de 2011
De la utopía nacen los sueños.
Quiero que me perdones por pensarte sin tu permiso. Perdóname por quererte poco a poco sin haberlo planeado. Perdóname por ser verdaderamente yo cuando estás tú. Perdóname por hablar de ti a cada instante. Perdóname por sonreír como una tonta ilusa sólo por oír tu nombre. Perdóname porque de mis labios salen sólo palabras por miedo a que salgan besos llenos de deseo. Perdóname por enamorarme a cada instante un poquito más de ti.
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